I Passejada nocturna de Festa Major (Marxacans)

Para iniciar las fiestas municipales de Canovelles, la agrupación Marxacans ha realizado la propuesta siguiente; una marcha nocturna de, aproximadamente, 8 kilómetros por la población de Canovelles, combinando tramos urbanos con otros tramos más rurales. Una salida agradable a la luz de la luna, muy amena y que ayuda a "fer poble" . Espero que el año que viene se repita.

Cartell de la passejada
El paseo se inicia en la plaça Margarita Xirgu, justo delante del Teatro Auditorio de Can Palots a las 21:30 de la noche. Mi compañero de ruta y amigo, Jordi L.V. llegamos al punto de reunión un poco antes con la intención de formalizar la inscripción (3€) pero ya se habían agotado.....
Jordi i jo
Puntuales como un reloj suizo empezamos la caminata y para empezar la primera en la frente, la subida desde Can Palots hasta Can Carrenca, no es mucho trozo pero empezar subiendo siempre jode, de ahí nos dirigimos a la parte superior del Bosc de Ca la Tona, un pequeño bosque urbano que da al ayuntamiento y de ahí camino a la Iglesia de San Félix y la era de Can Castells.

Sant Félix de Canovelles (archivo)

Aquí y tras un pequeño parón para reagrupar a los caminantes nos dirigimos por caminos agrícolas hasta una edificación conocida como la Finca. Seguimos por caminos rurales hasta llegar al polígono industrial y de aquí de nuevo hacia el Teatro Auditorio, donde finaliza el paseo nocturno.

Track y mapa topográfico de la ruta:


Destino: Delta del Ebro


Marca del GR92
80 kilómetros, 4 días, calas de ensueño, campos de arroz, ciudades milenarias y de mucha historia. L'Ametlla de Mar, l'Ampolla, l'Aldea, Deltebre, Riumar y finalmente el delta del Ebro....
Parte del camino se desarrolla por el GR-92, más conocido como el sendero del Mediterráneo, un camino que recorre antiguos caminos de ronda, cruzando calas donde los corsarios del califa intentaban desembarcar escondiéndose de los caballeros cristianos de Sant Jordi d'Alfama.

Dia I: L'Ametlla de Mar - L'Ampolla

Salimos de Canovelles en coche sobre las 06:30 de la mañana, por delante muchos kilómetros, muchas horas bajo el sol, calas de ensueño y una clase avanzada de la guerra civil española que se libró en estas aguas cristalinas donde los pinos abrazan el mar. Tras algo más de una hora y media hemos llegado a l'Atmella de Mar y hemos aparcado el coche justo delante de la estación de Renfe de esta población. Son las 8:30 de la mañana y el mercurio ya marca 26ºC.

La llegada a l'Ametlla de Mar
Saliendo el sol
Puerto de l'Ametlla de Mar
Aquí iniciaremos el camino, una travesía de unos 16 km por todo el litoral de la costa dorada, pasando por calas tan espectaculares como les Santes Creus (santas cruces),  la Punta de l'Àliga (punta del águila) o la playa de Santa Lluçia (Playa de Santa Lucía), o por ensenadas como l'estany podrit (estanque podrido) y l'Estany Gran (Estanque grande) y llegando finalmente a L'Ampolla de Mar, tras unas 6 horas de camino. Aunque antes de empezar a caminar hacemos un desayuno ligero en el puerto pesquero de esta localidad. Unos bocatas de jamón serrano, unas olivitas y un café cargadito... lo justo para ir tirando.

La primera cala del camino

La Dorada en pequeñito

L'Estany podrit
El camino no tiene pérdida y está muy bien señalizado, los pasos entre las calas son espectaculares, aunque ha medida que avanzan las horas el calor y la humedad se hacen más patentes y nos van restando fuelle a los pulmones. El tramo entre la Atmella y la punta de l'Àliga es de rompepiernas. Constantes subidas y bajadas por caminos rocosos y mucho tramo de playa de arena fina hace que los gemelos empiecen a cargarse antes de lo esperado.





Así que para evitar males mayores justo en la cala anterior a la Punta del Àliga nos paramos a recomponernos con un baño de agua fresca. Una cala de piedras pequeñas rodeada de pinos, un agua limpia y cristalina y una temperatura que rondaba los 34ºC dan pie a darnos un chapuzón de mas de 3/4 de hora. Una vez refrescados y con la circulación de las piernas rejuvenecida por el agua fría y las corrientes marinas, nos colocamos las mochilas y de vuelta al camino.

Un baño relajante

Al fondo la Punta de l'Àliga

La punta de l'Àliga

llegando a l'Ampolla
A medida que vamos avanzando el camino se hace cada vez más duro, pero no por el camino en si, sinó por la sensación de ahogo que da el caminar con temperatura muy alta, poca sombra y mucha arena. Justo a la entrada de la Ampolla, Victor no pudo más¡¡¡. Así que.... cogimos un taxi (el único de la población) y recorrimos los dos kilómetros que transcurren por la Ampolla en un Mercedes con aire acondicionado hasta llegar al camping Ampolla Playa (http://www.campingampolla.es/) donde pasaremos la noche y disfrutaremos de un merecido descanso.



Día II: L'Ampolla de Mar -Deltebre - Riumar.

Después de un sueñecito reparador, no hay nada mejor que empezar el día con un buen bañito en las tranquilas aguas de l'Ampolla. Luego un buen desayuno, recoger la tienda, organizar la mochila y a poner los pies en dirección a Riumar, la zona del Delta más septentrional, allí donde río y mar se unen.

Amanece en la Ampolla

Pueblo de la Ampolla desde el camping
Antes de iniciar la marcha acompaño a Victor a la estación de tren de l'Ampolla, para él aquí acaba el camino. El precio del fin de semana anterior de mucha piscina, mucha playa, mucho trasnochar y poco dormir, sumado a los 15 kilómetros de la etapa de ayer le han pasado factura.  Así que, a partir de este punto el camino lo continuo sin compañía..... (más o menos).

Paseo de la Ampolla
Cruzo de nuevo el pueblo para dirigirme hacia la zona conocida como Les Olles (las ollas), durante el camino contemplo el pueblo de la Ampolla desde los ojos del Papa Adriano VI, (un Papa nacido en Holanda, que antes de ser Obispo de Roma y Patriarca de los cristianos fue preceptor de Carlos V, Obispo de Tortosa e Inquisidor general de la Corona de Aragón) y desde los ojos de los republicanos que combatieron a las tropas nacionales desde los nidos de ametralladora que se apostaban junto a la costa.

Nido de ametralladores en la costa de l'Ampolla

Papa Adriano VI

Una vez en la entrada a la zona de las Olles el paisaje cambia por completo. Dejo atrás asfalto y coches y entro en un mundo de campos de arroz y olor a mar. Un silencio profundo inunda todo el lugar, sólo de vez en cuando el silencio se ve interrumpido por el graznar de los patos y las garzas que anidan en la zona. El camino es fácil de seguir, está marcado por unas estacas de madera con una banda amarilla en su parte superior.


Entrando a les Olles

Canales de riego y marca del camino

Al poco de coger el camino llegamos a una torre de observación (ya vereis que el camino está lleno de estas torres de avistamiento) desde aquí tenemos la visión completa de la Bassa de les Olles (Balsa de las Ollas), una zona de nidificación protegida y por el lado contrario el mar Mediterraneo. Tras un buen rato en la torre viendo las magníficas vistas y siguiendo el vuelo de las aves me dirijo a la zona llamada Lo Goleró. El nombre se debe a que en esta zona existía un brazo del Ebro, ahora canalizado, que unía el propio río con la bahía del Fangar.

Bassa de les Olles (norte)
Bassa de les Olles (Sur)

 A este brazo y otros más pequeños se les llaman Goles (gargantas). Aquí camino en compañía.....en compañía de cientos de libélulas que van haciendo filigranas a mi alrededor. Ahora voy por caminos agrícolas entre campos de arroz hasta llegar al final de la bahía del Fangar. Da impresión levantar la mirada y ver que allá donde dirijas la vista sólo vas a encontrar campos y campos de arroz.

 La bahía está ocupada por un pequeño puerto (por llamar de alguna manera a unas maderas amarradas a postes de apariencia muy frágil) de la que parten pequeñas embarcaciones que trabajan en la recogida del mejillón criado en los viveros de la bahía.

Llegada a Lo Goleró
Bateas de mejillones y pescador

Llegados a este punto empieza la parte más tediosa de la ruta prevista para hoy. Recorrer esta zona partiendo de la Bahía del Fangar hasta la población de Deltebre sabiendo que me separan unos 17 kilómetros sin sombra alguna, rodeado por campos de arroz y esquivando mosquitos, libélulas y culebras da para pensárselo dos veces. Pero la verdad es que, llegados a este punto, tampoco vamos a andarnos con tonterias, así que, a caminar.....

Todo recto....Deltebre

Y en los márgenes, campos de arroz
Este tipo de recorridos te ayudan a conocerte mejor, tienes tiempo para pensar en cosas y temas muy profundos o en otros algo más banales, pero la cuestión es que siempre vas pensando en algo... También aprendes anatomía.... yo descubrí que el sol no solo calienta desde el cielo, su relejo en el agua que cubre los arrozales ayuda a que mis piernas se vayan quemando desde todos los ángulos posibles. Aún poniéndome factor 50 de protección acabé con los gemelos como dos gambones.....

Garzas blancas

anegando el arroz

Aunque si he de destacar algo de este tramo son dos cosas muy puntuales. Que infinitamente largas son las rectas cuando el horizonte parece alejarse de ti a medida que tu avanzas y la amabilidad de las gentes del campo. En este largo tramo me pararon más de 5 veces para decirme si quería agua o bien rellenar la cantimplora, otros me ofrecieron vehículo para llegar a Deltebre y quizás, lo más sorprendente fue que un matrimonio que estaban sacando cangrejos de río de una parcela anegada dejaran de trabajar para ofrecerme agua y un plato de comida en la misma mesa que la señora estaba preparando junto al mas (masía).

Currando a pleno sol

Sin comentarios
Una vez en Deltebre el trayecto dejo de ser interesante a la vista. Discurría entre dos carreteras, con un canal de agua enorme y un camino agrícola durante los 12 kilómetros que separan esta población de Riumar, el final de la etapa. Y como todo lo metafísico y transcendente ya lo había cabilado horas antes entre los campos de arroz, me entretuve a contar cuantas bocas de recogida de agua habían en el canal y cuantas compuertas habrían hasta el final de la etapa.....una mariconada, pero cuando el sol aprieta y el cansancio aumenta en algo has de mantener la cabeza ocupada para no pensar en los tediosos kilómetros que quedaban.

 Un apunte más, también contaba cuantas culebras se cruzaban por delante, pero cuando llevaba una veintena en escasos 2 km. me cansé de contar. Finalmente llegué a Riumar e hice noche en el camping Laube (http://www.campinglaube.com/) desde donde haremos varias salidas, la más inmediata, la visita a la playa de Riumar....

Puesta de sol en Riumar


Día III: Riumar - Desembocadura del Ebro - Playa del Garxal -
 Playa de las Marquesas - Punta del Fangar - Riumar


Que gran noche¡¡¡ He dormido como un tronco. Las primeras luces del día se cuelan en la tienda y me ayudan a desperezarme. Son las 6 de la mañana y el despertar es más ameno ya que no he de desmontar la tienda. La etapa de hoy la inicio y la acabo en el mismo sitio, por lo que la preparación de la bolsa me lleva muy poco tiempo.Salgo del camping y me dirijo hacía el río. Las aguas bajan calmadas, prácticamente no se oye el chocar de las olas en los márgenes empedrados del Ebro. El primer contacto del día lo voy a resumir con la siguiente foto.

Despierta el Ebro
Empezando el día así, es difícil que algo pueda salir mal. En fin... sigo el margen del río hasta una torre de avistamiento que está junto a la desembocadura. Este paseo de 1'5 km me ayuda a desperezar las piernas, aún algo exhaustas del camino de ayer. A lo largo del paseo se suceden los pescadores que, caña en mano, otean en lo profundo del río para ver si este les indica donde están las presas más grandes. Unas esculturas, para mi gusto un tanto grotescas, adornan el paseo.

Escultura

Desde el interior de la escultura

Aquí empieza el tramo interesante, en este tramo el río se desvía hacia su actual desembocadura, conocida como el Galatxo de Sorrapa, es esta zona la desembocadura de 350 metros de ancho se encuentra rodeada por la Isla de Buda, la Isla de San Antonio y el Garxal creando una trilogía natural que la convierten en la zona con más biodiversidad del Delta.

Galatxo de Sorrapa
Isla de Buda
Isla de Buda (2)

Ahora sólo he de seguir un camino de tierra acotado por bigas de madera y unidos por un grueso cordón que me llevará por medio de la zona de nidificación de aves del Garxal, una extensión de matorrales bajos y vegetación típica de costa donde anidan gran cantidad de aves. Con el crepitar de mis pasos sobre la tierra las aves apostadas levantan el vuelo dirigiéndose a la cercana isla de San Antonio o al medio de la laguna del Garxal. (siento no poner fotos pero mi cámara, aunque buena, está limitada en ese aspecto).

Zona de oteo del Garxal

Marisma del Garxal

Una recomendación. En medio del camino hay una zona cubierta para la observación de aves. No tengais prisa en iros de allí, las vistas y los sonidos son increibles....aunque llevaros repelente de mosquitos o os iréis de allí con más de una picadura. Desde el observatorio me voy a la playa de Riumar. El acceso a la playa de Riumar es espectacular, un camino de madera de unos 3 kilómetros de largo recorre toda la playa, a su derecha, unas dunas que alcanzan los tres metros de altura recrean una visión imposible.... es una sensación de pequeñez frente al poderío de la arena.

Playa de Riumar
Caminando entre dunas
Sin comentarios

Tras las dunas, una playa inacabable de arena fina se pierde en el horizonte. El agua es turbia a causa de la cercanía del río y de poca profundidad. Es fácil ver bancos de peces nadando y saltando entre los arenales así como recoger almejas de diferentes tipos sin tener que mojarnos un poco más que los tobillos. A la derecha y de frente veo la isla de san Antonio y la parte más alejada del Garxal, a la izquierda, la playa de Riumar y mas allá, a lo lejos, se divisa el faro de la punta del Fangar.





Durante 5 kilómetros ando por la playa, con las bambas colgando de la bolsa y los pies metidos en el agua, el paso de la playa de Riumar a las Marquesas y de ésta a la del Fangar es inapreciable. Es una sucesión de kilómetros de arena dorada y fina y aguas tranquilas y turbias. Lo más espectacular es la llegada a la playa del Fangar.

Isla de San Antonio
Miles de nidos en la isla
Aguas cristalinas y poco profundas

Una vez pasé el pequeño istmo (franja de tierra que une una ínsula al continente) me quedé anonadado, una extensión de casi 14 kilómetros que se ha creado de la nada a fuerza de acumular granitos de arena que el viento y las mareas van depositando en esa zona y un faro en el medio que indica que aquella zona es de calado bajo. Es IMPRESIONANTE. También la llaman la playa de los espejismos, ya que la arena es tan plana y fina que refleja las imágenes como si de agua se tratara.

Faro del Fangar

Hice el intento de llegar hasta el centro, pero rápidamente se me quitaron las ganas al ver que a cada paso que daba me costaba más sacar los pies de la arena. No obstante la visión de la playa es más que reconfortante.  Tras disfrutar un rato de las vistas y meter los pies en el agua (no me bañé porque como dice el refrán "no hay guarro que no sea escrupuloso" y yo eso que me toquen las algas los pies me da un asco tremendo cómo para meterme entero) a deshacer lo andado y de vuelta al camping.


Día IV: Riumar - L'Aldea - L'Atmella de Mar.

Que fresquito y bien que dormí esta noche. Lo que empezó como una pequeña tormenta de verano acabó como el rosario de la Aurora, con truenos, relámpagos y un viento del copón que mecían la tienda a su antojo. Evidentemente, mi peso era suficiente para mantener el iglú anclado al suelo.

El Garxal y els Port

Al despertar tocaba limpiar un poco la tienda por fuera (más que limpiar, secar), organizar la mochila y camino a l'Aldea. Mi idea inicial era ir a Amposta y acabar la ruta en Tortosa, pero estaba cansado, me dolían las piernas de las quemaduras del sol y, sinceramente, creo que ya había cumplido con lo propuesto inicialmente, así que, bordeando el Ebro hasta Deltebre y allí seguir unas marcas amarillas hasta la Aldea,

La tormenta arrecia
Y empieza a salir el sol
El paseo era agradable y el Ebro ofrece argumentos para quedarte prendado de él. Como resumen de la etapa voy a dejar algunas fotos, ya que realmente no hay mucho que contar...... Una vez en la Aldea.....tren dirección a l'Ametlla y para casa.....

Tras 4 días de ruta esta es la cara que se te queda