La Fageda d'en Jordà, volcán de Santa Margarita y el Croscat.

La fageda d'en Jordà, el hayedo más septentrional de Europa, un autentico pulmón para la comarca, situado en el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, que ha emergido sobre las coladas de lava del volcán Croscat. Más famoso aún si cabe gracias al poema que Joan Maragall escribió en su honor.

Panorámica de la Fageda d'en Jordà
Datos de la ruta.

Distancia: 12.7 km              Tiempo:  5h30' (paradas)           Circular: SI
Alt. máx:  765 m                 Alt.mín:   535 m                       Dificultad: 1/5

Iniciamos este itinerario circular en el área de Can Serra (carretera GI-524 de Olot a Santa Margarita) dejamos el coche y nos dirigimos al punto de información, en este punto parten las diferentes rutas  y caminos que nos mostrarán la Fageda y sus alrededores. Nosotros tomaremos el más largo pero también el más completo, Fageda d'en Jordà, Iglesia de Sant Miquel de Sacot, Volcán y ermita de Santa Margarita, volcán del Croscat y vuelta a la Fageda. Un total de 12 kilómetros con poco desnivel, a excepción del tramo comprendido entre la fábrica de yogures y Sant Miquel de Sacot.

Tossols

Juego de luces



Partiendo del punto de información nos adentramos en la Fageda, una hayeda excepcional porque crece en un terreno llano y de poca altitud (550m), de hecho se asienta sobre una colada de lava del volcán Croscat  y ofrece un relieve accidentado, con unas lomas abundantes y muy características que pueden superar los 20m de altura y se conocen en la zona como tossols. Es fácil que la imaginación vuele es este sitio, los juegos de luces entre las hayas y la hojarasca, las paredes de piedra enmohecidos le dan un aspecto fantasmagórico y mágico.

Los ovellots salen hasta debajo de las hojas

Al salir del hayedo el camino se encarama hacia el Coll de Can Batlle y Sant Miquel de Sacot, donde hay una iglesia de planta románica del S. XI. Pero antes tenemos un paseo agradable por un camino amplio y limpio que pasa por delante de la fábrica de la Fageda... En esta época del año la riera que avanza junto al camino esta helada, y pequeñas placas de hielo crepitan al calentarse con los primeros rayos de sol de la mañana.

Masía d Can Batlle
un descanso antes del desnivel

 Antes de llegar a esta iglesia encontramos la zona más escarpada y peligrosa de todo el trayecto ya que la ascención se realiza dentro de una trialera profunda y muy resbaladiza, suerte de las raices poderosas de los árboles que nos sirven de abrazaderas para poder sortear el desnivel, poco a poco el cielo clarea de ramas y el espesor del bosque da paso a un cielo azul y un altiplano nítido y limpio de campos de pasto verdes y mullidos.
Sorteando el desnivel
Sant Miquel de Sacot
 Desde la iglesia y tras un merecido descanso descendemos al Pla de Sacot y por el collet de Bassols nos situamos en la ladera oeste del volcán Santa Margarita. En el Pla de Sacot encontramos el cruce del Camí de Sant Jaume que empalma más adelante con el camino de Santiago. Pero nosotros obviamos este cruce y avanzamos decididos hacia el lomo del volcán Santa Margarita.

Camí de Sant Jaume


Tras un serpenteante ascenso llegamos a la corona del volcán Santa Margarita, se trató de un volcán mixto que tuvo fases eruptivas estrombolianas y freatomagmáticas. Estas últimas son explosiones y la última que se produjo fue la causante de la corona y del crater que conocemos en la actualidad.En el centro del cráter encontramos la ermita románica de Santa Margarita. La base del volcán es una tierra negra y muy seca, aunque la humedad aún persiste es curioso comprobar que si escarbas un poquito la tierra está caliente.

Ladera del volcán Santa Margarita

Ermita de Santa Margarita en la base del volcán
Descendemos por la ladera este del volcán y nos dirigimos hacia el Croscat, un volcán de tipo estromboliano  con un cono que es el más grande de toda la península ibérica con 160 metros de altura, y también es uno de los volcanes más jóvenes. A diferencia de la tierra negra del volcán Santa Margarita, aquí encontramos un tipo de tierra rojiza poco compacta y muy inestable que hace las delicias de los horticultores, ya que esta tierra granulada tiene la capacidad de absorver y mantener la humedad en su interior durante bastante tiempo . Finalmente, y tras bordear el volcán, nos adentramos de nuevo en la Fageda para llegar al área de Can Serra,
Graderes del volcán Croscat
Para los más  perretes¡¡¡

Track de la ruta

Montserrat

El santuario de Nuestra Señora de Montserrat tiene su origen histórico en la ermita de Santa María que Wilfredo el Velloso donó al monasterio de Ripoll en el año 888. En 1025, Oliba, el abad de Ripoll y obispo de Vic, fundó un nuevo monasterio en la ermita de Santa María de Montserrat. En poco tiempo el pequeño cenobio recibió a peregrinos y visitantes que dieron a conocer las narraciones de los milagros y prodigios que  obró la virgen.

Monasterio de Montserrat
La imagen de la Virgen de Montserrat, conocida popularmente como la Moreneta por el color oscuro de su piel, es una talla románica policromada del Siglo XII. En 1881 la Virgen de Montserrat fue proclamada Patrona de Catalunya por el Papa León XIII.
Según la leyenda, la primera imagen de la Virgen de Montserrat la encontraron unos niños pastores en el año 880. Tras ver una luz en la montaña, los niños encontraron a la Virgen en el interior de una cueva.

La Moreneta
Al enterarse de la noticia, el obispo de Manresa intentó trasladar la talla de la Virgen hasta esa ciudad, pero fue imposible ya que la estatua era muy pesada y cuanta más gente venia para intentar moverla, mas pesada se hacia la talla. El obispo lo interpretó como una señal de la Virgen que deseaba permanecer en aquellas montañas y ordenó la creación de la pequeña ermita.

A la plaça del Monestir

A l'andana de la estació





Sant Miquel del Fai (Riells, Vallés Oriental)

El monasterio de Sant Miquel del Fai está situado en un entorno natural bien conservado enmarcado por los despeñaderos rocosos de els Cinglés del Bertí. El monasterio fue fundado por Gombau de Besora en el año 997.




La excursión la iniciamos en Riells del Fai y vamos ascendiendo por el margen del Tenes  hasta llegar a las grandes balsas de agua formadas por miles de años de desgaste de la roca calcárea que confortan el Valle del Tenes. Desde estas balsas de agua helada y cristalina podemos ver el gran salto de agua que cae desde lo alto del monasterio. Al principio el camino discurre sin contratiempos, vamos siguiendo el margen del río hasta llegar a una encina de tronco espectacular. A partir de aquí el paso se hace más estrecho y sinuoso.

Los peques del grupo
Ahora llegamos a la zona más interesante de la salida, tras cruzar un par de acequias llegamos a las pozas de agua que se encuentran justo debajo del monasterio de Sant Miquel del Fai. En verano esta zona está invadida por los jóvenes de los alrededores que vienen a bañarse y a saltar desde los árboles sabiendo que hay profundidad suficiente para no abrirse la cabeza al saltar al agua. Pero quizá lo más espectacular de este paraje es la gran bauma que se abre bajo el monasterio, más o menos a unos 100 metros por debajo.

Pozas de agua

Bauma
Después de desayunar en esta zona volvemos sobre nuestros pasos y deshacemos los andado. Al llegar a la bifurcación anterior (la del árbol) tomamos el camino que sube hacia la derecha y que nos llevará en apenas dos horas a la puerta del recinto de Sant Miquel del Fai.

Entrada a Sant Miquel del Fai
Una vez dentro del recinto contemplamos y admiramos la construcción de la iglesia en la roca misma dels Cingles del Bertí, aprovechando la propia cueva para construir el enclave. Es la iglesia troglodita mejor conservada de Europa y también la más antigua. Frente a la iglesia, encontramos un estanque, una pequeña cripta y unas vistas espectaculares sobre el Valle del Tenes.

Estanque y pequeño salto de agua

Sant Miquel del Fai

La importancia del agua no sólo radica en la imponente cola de caballo sino que también se ven sus efectos en la erosión que ha hecho el pequeño rio Rosinyol creando dos hermosas cuevas que también hemos visitado, las cuevas de Sant Miquel y la cueva de las Tosques, esta última bajo la ermita románica de Sant Martí, del siglo IX. Esta es la vez que más caudal de agua he visto salir en la cola de caballo, el ruido es ensordecedor y el escenario sobrecogedor. Evidentemente la foto de grupo la vamos a realizar aquí.

Els ovellots de Canovelles
Si la cascada es impresionante las cuevas no lo son en menor medida, la primera, la Cova de Sant Miquel, se accede tras bajar una larga escalinata por la vertical de la montaña. Una vez en su interior todo parece cambiar, un ambiente húmedo y cálido, paredes frías y mojadas con infinitos fósiles adornando sus paredes y balsas de agua cristalina. La segunda cueva, la de les Tosques, se encuentra bajo la ermita de Sant Martí, al final del recinto, en este caso, las paredes nada tienen que ver con la anterior, es más bien una cueva árida de paredes blanquecinas y con un suelo arenoso que hace fácil los resbalones.

Cueva de Sant Miquel


Cova de les Tosques y las pequeñas espeleólogas

Ermita de Sant Martí y bajo ella la cova de les Tosques

Adeu Sant Miquel del Fai




Descenso del río Tordera (Blanes)

El río Tordera es un río de aguas torrenciales que tiene una longitud de 65 kilómetros desde su nacimiento en la Font Bona, en el Coll de Sant Marçal (Montseny) hasta su desembocadura entre Blanes y Malgrat creando un delta de aproximadamente 8 km2. Durante todo este trayecto recibe las aguas de la riera de Arbucies y la riera de Santa Coloma.

La ruta la iniciamos al final de la avenida Villa de Madrid en Blanes, junto al camping el Pinar, y remontamos el curso del río siguiendo una pista agrícola que nos llevará hasta el puente que cruza la N-II.  Siendo vísperas de verano a primera hora de la mañana el sol ya empieza a apretar. Este tramo totalmente llano es un poco agobiante, el hecho de transcurrir entre cañaverales impide que el aire fresco del mar llegue a nosotros, pero la ventaja es que el puente donde entramos al río está a escasos 3 kilómetros. Pasamos unas pistas de tenis, unas plantaciones agrícolas y poco a poco nos acercamos a nuestro primer alto en el camino, el puente sobre el río Tordera.
Por pista forestal

Toca descalzarse¡¡
Una vez llegados al puente bajamos por una pequeña rampa arenosa y voilá¡¡¡ Hemos llegado al margen del Tordera, en este punto nos descalzamos y nos arremangamos los pantalones e iniciamos el descenso. En esta época del año el volumen de agua ya es más escaso pero aún así hay puntos en las que el agua llega a la altura de las rodillas de un adulto. En un principio algunos eran reacios a caminar por el río, el hecho de ser agua turbia y que al pisar parece que el suelo te engulla no ayuda mucho, pero los remilgos acaban pronto, sólo oír las risas de los peques y ver lo diferente de esta salida hace que los mayores se conviertan en pequeñuelos otra vez.

AL fondo el mar
Mojándonos los pies
Antes de llegar al delta hacemos una parada para reponer fuerzas en una de las islas de sedimentación que van apareciendo a lo largo del trayecto, es poco habitual poder desayunar en medio de un río, literalmente. Tras acabar con el desayuno y después de que los más pequeños jugaran en el agua, levantamos el asentamiento y vamos hacia la desembocadura. Poco antes de llegar debemos salir del cauce del río y proseguir por un camino lateral hasta la playa, ya que la desembocadura está considerada zona de nidificación de aves migratorias, y, por lo tanto, zona protegida. Finalmente llegamos a la desembocadura donde acabaremos nuestra jornada en la playa.

Buscando una zapatilla rebelde

Desayunando entre las aguas
Miguel, Caty y Manolo